Adviento: La celebración familiar

Corona de Adviento

¿Qué es el Adviento?

El Adviento prepara la Navidad. “Adventum” en latín, significa llegada, arribo, advenimiento. El tiempo de Adviento Cristiano tiene una doble característica:

- Es el tiempo de preparación a la solemnidad de la Navidad, recordamos la primera venida del Hijo de Dios quien, “puso su morada entre nosotros”.

- Es tiempo de alegre espera de la venida gloriosa y solemne de Cristo quien hará su aparición definitiva en el mundo al final de los tiempos.

Es un tiempo de gracia, en el que la Iglesia nos invita a preparar y celebrar la venida del Señor... ¿Cómo? Desde luego con la conversión del corazón, pero también con el gozo, la esperanza, la oración, la desición de salir al encuentro del Señor que viene. El Adviento nos ofrece la oportunidad de hacer un alto en nuestras vidas cada año y compartir algo especial en familia cada semana y así prepararnos para que Cristo nazca en nuestros hogares, en nuestros corazones.

La Familia... ¡se prepara para la Navidad!

Adviento, también es un tiempo favorable para que las familias cristianas vivan la unidad a la que el Señor las ha llamado. La “Corona de Adviento”, es un símbolo que usa la Iglesia para expresar la espera del tiempo previo a la Navidad. La corona es un signo de esperanza, que la luz y la vida de Dios triunfan sobre las tinieblas y que el Hijo de Dios se hace hombre por nosotros y por nuestra salvación. El círculo nos recuerda que la vida y el amor de Dios son eternos. Dios no tiene principio ni fin, siempre fue, es y será.

Las 4 velas que se van encendiendo progresivamente conforme las 4 semanas de este tiempo, significan la luz de Cristo que vence a las tinieblas del pecado, y que al venir al mundo ilumina nuestros corazones, nuestra vida y nuestro hogar. La quinta vela, que se pone al centro de la corona la noche de navidad simboliza la luz de Jesús que, con su nacimiento, viene a iluminar la vida de toda la creación.

Primera Semana de Adviento

Sobre la mesa del comedor o de la sala se coloca una vela. Se reúnen los miembros de la familia el domingo, uno de ellos preside la celebración.

Oración inicial: Padre, rico en misericordia, cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan las cosas de este mundo; guíanos hasta El con sabiduría divina, para que podamos participar plenamente de su vida. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Lectura: otro miembro de la familia enciende la vela y lee: Mc 13,33-37

Estén preparados y vigilando, porque no saben cuándo llegará ese momento. Cuando un hombre va al extranjero y deja su casa, entrega responsabilidades a sus sirvientes, cada cual recibe su tarea, y al portero le exige que esté vigilante. Lo mismo ustedes: estén vigilantes, porque no saben cuándo regresará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o de madrugada; no sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: Estén despiertos. Palabra de Dios. Todos: Te alabamos Señor.

El que guste puede hacer un breve comentario de la lectura y sugiere algún propósito familiar para la semana.

Peticiones: Hacen algunas peticiones por las necesidades de la familia “Iglesia” y la familia “hogar”. El que preside la reunión toma un pan, lo parte y comparte con cada uno de los asistentes.

Oración final: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Al terminar se apaga la vela).

Segunda Semana de Adviento

Los profetas mantenían la esperanza de Israel. Nosotros como símbolo, encenderemos dos velas.

Oración inicial: El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto. La humanidad entera se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne. Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezca, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor, ven, Salvador!

Lectura: Escuchar la palabra de Dios. Puede escoger una de las lecturas del día: Is 40,1-5.9-11; Sal 84; 2 Pe 3, 8-14; Mc 1, 1-8. Pueden comentar el texto leído.

Peticiones:

·     Para que no perdamos la cabeza en los sufrimientos y dificultades, y en lugar de rebelarnos o deprimirnos, sepamos confiar y acudir prontamente a Ti.

·     Para que a los enfermos, a los presos, a los pobres, a los niños sin hogar y a los familiares que no celebran la Navidad con nosotros este año, les llegue, a través de nosotros, algún signo de tu presencia y de tu afecto.

·     Peticiones espontáneas.

Oración final: Padre Nuestro.

Tercera Semana de Adviento

Oración inicial: En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: El Señor va a llegar. Preparad sus caminos porque ya se acerca. Adornad vuestra alma como una novia se engalana el día de su boda. Ya llega el mensajero. Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Cuando encendemos estas tres velas, cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brille, llama para que calientes. ¡Ven Señor a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

Lectura: Escuchar la palabra de Dios. Puede escoger una de las lecturas del día: Is 61, 1-2ª.10-11; Sal Lc 1, 46-50.53-54; 1 Tes 5, 16-24; Jn 1 6-8.19-28. Pueden comentar el texto leído.

Peticiones:

·     Para comprender que no se necesita mucho dinero para tener una Navidad feliz, como nos repite la propaganda, sino mucho amor, como nos enseñan Juan Bautista y tu madre María.

·     Para comprender que sólo si creemos en tu amor tendremos la felicidad de verlo nacer entre nosotros.

·     Peticiones espontáneas.

Oración final: Padre Nuestro

Cuarta Semana de Adviento

Oración inicial: Al encender estas cuatro velas, en el último domingo, pensamos en ella, la Virgen tu madre y nuestra madre. Nadie te esperó con más ansias, con más ternura, con más amor. Nadie te recibió con más alegría. Te sembraste en ella como el grano de trigo se siembra en el surco. En sus brazos encontraste la cuna más hermosa. También nosotros queremos prepararnos así: en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día. ¡Ven pronto Señor, ven a salvarnos!

Lectura: Escuchar la palabra de Dios. Puede escoger una de las lecturas del día: 2 Sam 7,1-5.8b-12.14ª.16; Sal 88; Rm 16 25-27; Lc 1, 26-38. Pueden comentar el texto leído.

Peticiones:

·     Para que, como María estemos siempre dispuestos a escucharte y a decirte “SI”.

·     Para que esté entre nosotros, como en ella, tu Espiritú, a fin de que también en nosotros y en nuestros hogares nazca y crezca Jesús.

·     Peticiones espontáneas

Oración final: Padre Nuestro

24 de Diciembre – Vigilia de Navidad

Antes de la cena de la Nochebuena, prenderán las cinco velas. Se lee el Evangelio de San Lucas 1, 67-79. Tomados de la mano rezan el Padre Nuestro y se dan mutuamente el saludo navideño de la Paz.

Oración para la Cena de Navidad

Papá: Señor, queremos agradecerte por la vida, por el trabajo, por la salud y por permitirnos hoy, esta noche de amor, celebrar juntos tu venida a este mundo.

Mamá: Te agradecemos, Señor, por nuestra familia, por el amor que nos une, por hacerte presente en nuestras vidas.

Hijo: Señor, te agradezco por los padres que me has dado, por el calor de este hogar, por concedernos el pan de cada día.

Papá: Queremos pedirte, Señor, que bendigas estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar, que fortalezcas los lazos de amor entre nosotros y que ese amor lo sepamos compartir con nuestros hermanos, especialmente los más necesitados. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Todos: TE LO PEDIMOS SEÑOR.

Mamá: Señor, hoy que congregas a todas las familias del mundo en torno a Ti, ilumínanos para comprender tus designios y ayúdanos a formar auténticas familias cristianas, abiertas a nuestra comunidad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Todos: TE LO PEDIMOS SEÑOR.

Hija: Señor, enseñanos a entender el verdadero sentido de la Navidad: que Cristo, al hacerse uno de nosotros, se donó a sí mismo a los hombres. Que aprendamos de EL y hagamos de nuestra vida una entrega sin reservas a los demás. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Todos: TE LO PEDIMOS SEÑOR. SEÑOR JESUS, DA PAN A LOS QUE TIENEN HAMBRE, Y HAMBRE DE TI A LOS QUE TIENEN PAN. AMEN