“DIOS MUEVE AL MUNDO Y LA ORACIÓN MUEVE A DIOS”
Esta sección esta hecha para personas extraordinarias, personas que buscan trascender lo material y alcanzar lo espiritual, para aquellas personas que dejan la fe superficial y anhelan una fe verdadera.
En las apariciones a la hermana Concepción Cabrera de Armida en México, el Señor nos dice “El mundo no pide, por eso no recibe, ni tiene; porque no sabe pedir”.
De ahí la importancia de la oración, y del uso que tú puedas darle a este manual de oración.
Jesús en el Huerto de los OlivosEl ejemplo nos lo da Jesús en medio de una tormenta de tentaciones y sufrimientos. Se sometió hasta la muerte. No uso las ventajas de ser Dios. Quiso ser “hermano”, sufriendo como cualquiera. Como un buen hermano había de dar ejemplo y proporcionar un remedio que nos salvara y nos aliviara en los sufrimientos y tempestades que vivimos los hombres en medio de este mundo. ¿Cuál fue la medicina y la fortaleza para soportar su pasión y muerte? Sin duda fue la oración en el huerto de Getsemani.
No tiene merito permanecer firme y erguido cuando las cosas van bien. El merito de fidelidad consiste en permanecer en pie cuando todos los sufrimientos y tempestades arremeten con fuerza y sin tregua, cuando todos los caminos y esperanzas humanas se han perdido. Jesús oró tres horas en el huerto y salió al jardín de los Olivos fortalecido y sereno y sin ningún rastro de amargura. Ha estado con su Padre. Se ha puesto en sus manos. Y sale de la oración con la paz de quien esta por encima de los vaivenes y zozobras de la vida. Aquí reside el secreto y la grandeza original del cristiano: en la oración confiada y fiel, que nos brinda como fruto el no perder nunca jamás la esperanza y poder vivir con serenidad en medio de grandes sufrimientos. Para afrontar el dolor la oración es un medio absolutamente indispensable. Ora cuando estés alegre, pero no dejes de orar nunca cuando llegue el dolor y la tragedia en tu vida.
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