Presentación de las Ofrendas

La parte central de la misa, es la liturgia eucarística. Comenzamos esta parte de la misa con la entrega de las ofrendas. En las misas de los domingos o fiestas suele hacerse la procesión de las ofrendas. Dos o más hermanos de la Comunidad presentan el pan y el vino que van a ser consagrados y quizás también algunas otras cosas significativas de la Comunidad. A veces, se presenta una Biblia, un rosario, uvas con un gran pan, etc. También se puede presentar dinero y otras donaciones para los pobres o para la iglesia que los mismos fieles pueden presentar o que pueden ser recolectadas en la iglesia y que se colocarán en el sitio oportuno de la mesa eucarística (OGMR). El sacerdote o diácono se acerca para recibir las ofrendas y después las coloca en el altar.

A continuación, el sacerdote presenta por separado el pan y el vino que van a ser consagrados, diciendo:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Y todos responden: Bendito seas por siempre, Señor. Después levanta el cáliz para ofrecer el vino, diciendo:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

Y todos responden igualmente: Bendito seas por siempre, Señor.