Padre Nuestro

Comienza la última parte de la misa con la oración dominical u oración del Señor, que es el padrenuestro. Después, continúa el sacerdote con otra oración que es como ampliación de la última petición: líbranos del mal.

Y comienza: Líbranos, Señor de todos los males y concédenos la paz en nuestros días, para que ayudados por tu misericordia vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

Y todos responden: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre Señor.