Guía para el primer encuentro familiar

Familia. Reflexion.

Paso Previo: Participan todos los miembros de la familia. Se fija un día y se deben preparar todos para esto, hasta los más chiquitos deberían estar presentes. 

1. Preparación del lugar: (La madre puede ambientar el lugar con una imagen, velas o luces y elegir un día y un horario en que no se les interrumpa.)  

2. Oración inicial:

Dios y Padre nuestro,
mira bondadoso a esta familia
humildemente postrada ante ti.
Nada espera de sí misma
pero tiene puesta en ti toda su confianza.
Límpiala de toda iniquidad
y guárdala de todo pecado.
No permitas que se aleje de ti
y mantenla plenamente unida a tu voluntad.
Amén. 

3. Relato familiar: (Un miembro de la familia lee el relato, mientras los demás escuchan con atención).

-Papá, ¿cuánto ganas por hora?¨-con voz tímida y ojos de admiración, un pequeño recibía así a su padre al término de su trabajo.
El padre dirigió un gesto severo al niño y repuso:
-Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No me molestes, que estoy cansado.
-Pero papá-insistía-dime por favor, ¿cuánto ganas por hora?-La reacción del padre fue menos severa. Sólo contestó:-200 pesos la hora.
-Papá, ¿me podrías prestar cien pesos?-preguntó el pequeño.
El padre, lleno de cólera y tratando con brusquedad al niño, dijo:
-Así que ésa era la razón de saber lo que gano. Vete a dormir y no me molestes, muchacho aprovechado.
Había caído la noche. El padre meditó sobre lo sucedido y se sintió culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo. Para descargar su conciencia dolida, se asomó al cuarto de su hijo. Con voz baja preguntó al pequeño:
-¿Duermes, hijo?
-Dime papá-respondió entre sueños.
-Aquí tienes el dinero que me pediste-respondió el padre.
-Gracias, papá-contestó el pequeño. Y metiendo su mano bajo la almohada, sacó unos billetes.
-¡Ahora ya completé, papá! Tengo 200 pesos. ¿Podrías venderme una hora de tu tiempo? 

4. Compartimos nuestras impresiones:

Terminada la lectura del relato cada uno comparte sus impresiones sobre el mismo, resaltando lo que cree coincide con su familia. Trata de compartir desde el corazón, desde sus sentimientos. Los otros escuchamos profundamente y sin interrumpir. Puede ser que el otro viva las cosas muy diferentes a como yo las vivo.

Se trata de comprender a la otra persona que nos está entregando lo más sagrado de sí, su corazón, su mundo interior. Lo miramos y escuchamos con amor, así como cada uno necesita que lo miren y escuchen cuando se comunica.  

5. La Palabra de Dios nos ilumina: (Leemos el siguiente texto de la Palabra de Dios, tratando de captar lo que quiere decirnos a cada uno.)     

Del Evangelio según san Lucas (2, 41-50)
Los  padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero, al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. 

6. Reflexión compartida: (Compartimos qué significa para cada uno el texto leído. Las siguientes preguntas ayudarán a clarificar los sentimientos del que habla.)

  • Van a la Fiesta de Pascua porque sienten la necesidad de celebrar su fe. ¿Siente ustedes, como familia, la misma necesidad? ¿Suelen participar de la misa dominical? ¿Le dan el puesto que Dios se merece en su vida de fe como familia?
  • María y José se vuelven a Jerusalén a buscar a Jesús. ¿Cuándo sucede alguna dificultad en la familia, papá y mamá buscan soluciones conjuntas? ¿Ambos, papá y mamá, sacan tiempo para encontrarse con los hijos? ¿Muestran la misma preocupación por ellos? ¿Saben a dónde buscar a los hijos cuando no están en casa? ¿Cuáles son los lugares más frecuentados por los hijos? ¿Son lugares donde está presente Dios? ¿En qué podemos crecer como familia a luz de este texto?

7. Propuesta Familiar: Al finalizar la reflexión los padres invitan a que, entre todos, formulen una propuesta para realizar hasta el próximo encuentro.  Los propósitos deben ser sencillos; por ejemplo: Intentar hablarnos de buen modo aunque algo nos moleste, ofrecer ayuda sin que me lo pidan, no irnos a dormir enojados, darnos tiempo para jugar juntos, cenar juntos, rezar unos por otros, etc. La finalidad es proponernos algo que todos consideremos necesario para la familia.  

8. Oración final: (La rezan los padres a una sola voz)

Dios haz de nuestro hogar un sitio de amor. Que no haya injuria, porque Tú nos comprendes.
Que no haya amargura, porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo, porque Tú nos alientas.
Que no haya soledad, porque Tú estás con nosotros. Que cada mañana amanezca un día más de entrega.
Que cada noche nos encuentre con más amor de esposos.  Haz Dios de nuestros hijos lo que tú anhelas.
Ayúdanos a educarlos por Tu camino. Que nos esforcemos en el consuelo mutuo.
Que hagamos del amor un motivo para amarte más.
Y cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro, nos concedas la ventura de hallarnos unidos para siempre en Ti. 

9. Gesto fraterno: (Los hijos, colocando sus manos sobre la cabeza de sus padres los bendicen con la siguiente oración)

Que el Dios bueno y misericordioso te bendiga.
Que te envuelva con su presencia salvífica y desbordante de amor.
Que esté contigo cuando te acuestes y cuando te levantes.
Que te acompañe cuando salgas de casa y cuando regreses.
Que esté contigo mientras trabajas.
Que haga que tu trabajo tenga éxito.
Que esté contigo en cada encuentro y te abra los ojos al misterio que brilla para ti en cada rostro.
Que te proteja en todos tus caminos.
Que te sostenga cuando te encuentres débil, te consuele cuando te sientas solo y te levante cuando estés caído.
Que te llene con su amor, su bondad y su dulzura y te regale la paz interior.
Y que todo esto te lo conceda el Dios bueno, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Amén. 

10. Terminan con el abrazo de la paz y comparten algo de comer.

Noviembre: Mes de la Familia