El Ayuno

Así como la oración purifica el corazón y la mente, el ayuno purifica el corazón y el cuerpo. Juntos la oración y el ayuno integran nuestro corazón, mente y cuerpo.

El ayuno es una forma de disciplinar la mente y el cuerpo con el fin de mantener a Dios en nuestra conciencia. María nos aconseja que ayunemos con el corazón.

“Aquellos que no pueden ayunar, algunas veces lo pueden reemplazar con oración, caridad y confesión; sin embargo todo el mundo, salvo los enfermos deben ayunar”.

Maria recomienda que ayunemos de la televisión y de otros comportamientos y sustancias adictivas. Cualquiera que sea el ayuno, debe ser del corazón y no por sentirnos “santurrones”.