El proyecto del Resucitado. La comunidad Cristiana.

Jesus resucitado se le aparece a sus discipulos

La comunidad cristiana es un proyecto que tiene su inspiración en el triunfo de Jesús sobre la muerte, es decir, en su resurrección, este acontecimiento hace que el hombre y la mujer creyente lo relativice todo, que no se tenga por centro de su vida, sino que lo central es Cristo y su acontecimiento salvífico, que hace engendrar en el mundo un nuevo modo de vivir y convivir, este hecho crea una unidad tal que hace posible un solo sentir y que lo mucho o lo poco que se tenga esté al servicio de la comunidad misma. La comunidad apostólica fue la primera en percibir este llamado a la unidad y fraternidad, y ha sabido transmitírnoslo para que antes de la vuelta del resucitado concreticemos dicho proyecto.  

La base del proyecto de unidad de la comunidad cristiana radica en el amor, es la ley o mandamiento por excelencia que nos acompaña, empuja y sostiene en la consecución del proyecto de Jesús resucitado, es la nueva alternativa que los creyentes aportamos al mundo de hoy, pues en un mundo dividido y en crisis, nosotros decimos que la solución está en la reconstrucción del mundo por el amor y en el amor.

El mundo en que vivimos está llamado a ser comunidad si en verdad se quiere salvar, está llamado a estructurarse en base al amor, no en intereses particulares y multinacionales; nadie hasta la resurrección de Cristo había vencido la mentalidad mundana de odios, intereses y divisiones, solo el resucitado lo ha hecho y por lo tanto aquellos que quieren como él vencer al mundo, estando en el mundo y no siendo de él, entran en esta órbita a través del agua viva recibida en el bautismo. Ser bautizado es ser un resucitado y un vencedor del mundo al igual que Cristo.

Todo el que hace una experiencia del resucitado, reconoce en él a aquel que estaba en la cruz; aunque se viva la vida en Cristo siempre las huellas de la cruz estarán presente, pues no podemos olvidar el dolor y las tristezas que hay a nuestro lado, aunque estemos viviendo la pascua, la nueva vida en Cristo, ella misma nos hace reconocer en el resucitado al crucificado.

El encuentro con Cristo resucitado, es un encuentro que suscita alegría, semejante a la de la comunidad de los discípulos al ver a Jesús, pero también es un encuentro que compromete, y el primer compromiso es reconocer el señorío de Cristo en nuestras, vidas en el hecho de que él es el que  dirige nuestra vida, nuestra historia personal, en él descansan nuestros proyectos, no en la mentalidad del mundo. El nos hace misionero y nos envía a comunicar esa misma alegría de la victoria de la vida sobre la muerte, del triunfo de su proyecto sobre el del mundo, de la unidad en vez de la división  y de la supremacía del amor  por encima de los odios e intereses.  

Jesús resucitado es el mensajero de la paz y el dador del Espíritu que nos vivifica y nos perdona, es el que inaugura el tiempo de la Iglesia como comunidad depositaria de su proyecto comunitario de unidad, paz y amor. No hay por qué tener miedo y dudar, la fuerza del resucitado y el Espíritu Santo están con nosotros, la misión está en nuestras manos, vayamos y construyamos la comunidad de hombres y mujeres unidos y fraternos, que es la verdadera concreción de la Resurrección.