3.) Reinado de David.

La historia de David tiene diferentes etapas (1 Sam 16-19) David en la corte de Saúl, David que escapa, David guerrillero, David contra los filisteo, David rey de Judá en hebron (2,Sam 2) y David rey de todo Israel. 

Modifica el modelo monárquico de Saúl, compra la ciudad de Jerusalén e introduce el arca de la alianza, símbolo religioso de las tribus de Israel, ya la monarquía tiene una capital y el culto ligado al arca esta controlado por el rey. 

Muchas imágenes de David quedaron en la tradición:  músico, pastor, militar y rey, hasta el punto de surgir una teología mesiánica davídica. En la memoria histórica del pueblo de Dios ha quedado gravado el enfrentamiento de David con el gigante Goliat. En los salmos se desarrolla una teología davídica que tendrá su influjo en el nuevo testamento: Salmos 2, 89,132 especialmente el Salmo 72, donde se promete para el futuro un rey justo como David. Surge una teología mesiánica davidida lejana y casi opuesta a la teología del éxodo, es una tradición muy reducida y minoritaria, pues el grueso de la tradición será exódica y antimonárquica. 

Con David Israel alcanzó su unidad política y se constituyo en un verdadero reino. Durante sus primeros años luchó junto a Saúl contra los filisteos, se casó con su hija y se le vislumbró como su sucesor. Pero las divergencias con Saúl complicaron las cosas y tuvo que huir. En el desierto comandó un ejercito de hombres pobres, dispuestos a defender los intereses de los ganaderos ricos. Dueño de condiciones únicas para el liderazgo y siendo un audaz estratega militar sumó victorias y logró ser proclamado rey por las tribus del sur, en la ciudad de Hebron capital de Judá. Años más tarde, las tribus del norte se convencieron de que era beneficioso reconocer su liderazgo y también lo proclamaron rey. 

Conquistó la ciudad de Jerusalén que hasta entonces había sido la capital de los jebuseos, y consolidó en ella su poder, convirtiéndola en la nueva capital del reino unido, sus victorias produjeron importantes cambios en la vida de Israel. Por primera vez se constituyó un reino unido y poderoso, que unificó a las tribus en una autoridad central. Extendió los dominios de Israel al someter a los pueblos vecinos e imponerles vasallajes. Comenzó la organización administrativa del reino. Aparecieron nuevos personajes y cargos, propios de un sistema monárquico inexistente hasta ese momento en la sociedad de iguales, que constituían las tribus israelitas: La corte, los jefes militares, los funcionarios y los sacerdotes.