4.) Reinado de Salomón y el primer templo.

Salomón completó el proceso de construcción de la monarquía en Israel. Con este rey ya tenemos todos los elementos del modo de producción tributario, administrado por la casa del rey en la ciudad-estado de Jerusalén. 

Saúl institucionalizó un ejercito permanente, David compró la ciudad de Jerusalén y llevó a ella el arca de la alianza, ahora Salomón construirá un templo a Yahvé, con una casta sacerdotal propia. 

La casa del rey ahora crecerá a dimensiones fabulosas con las esposas y concubinas del rey, con los administradores, militares y sacerdotes, todas las edificaciones del rey. Aumentó consideradamente el tributo, el pueblo de Israel ahora estará sometido al mismo sistema que lo aplastaba en Egipto. Ya no será un faraón, sino el rey judío Salomón. Pero la situación será mucho peor, porque toda esta dominación se hace ahora en nombre de Yahvé. La ciudad que cobra tributos y que oprime a las tribus y a las aldeas, tiene en su centro el templo de Yahvé.  

En tiempo de Salomón se da el paso de la tradición escrita. Los escribas de la corte de Salomón componen los más antiguos relatos de la historia de Israel. Salomón pasó a la historia como el rey sabio, autor de salmos y libros de sabiduría, todo esto es más creación literaria que realidad, destinada a justificar la opresión de Salomón sobre el pueblo. 

Salomón realizó también numerosas alianzas políticas y económicas con pueblos vecinos. Muchos de estos pactos se sellaban como era costumbre en aquellos tiempos, con el matrimonio, con  algunas de las hijas de los reyes pactantes. Así es como Salomón llegó a tener una impresionante cantidad de esposas en su harén. La crítica que los relatos bíblicos hacen de esta situación no apunta tanto a esta costumbre de la época, como sí al hecho de que con las esposas extranjeras hicieron su ingreso a Israel una multitud de dioses proveniente de diferentes lugares. Pues cada esposa traía un dios consigo para adorarlo. De esta manera se mezclaban el culto a Yahvé Dios único y celoso con el culto que recibían estas divinidades extranjeras. 

Debemos resaltar entre las numerosas obras de Salomón, la construcción del templo de Jerusalén. El mismo se realizó siguiendo el modelo de templos existentes en Siria y Fenicia. La construcción fastuosa para la época, demandó  de numerosos trabajadores y destino de grandes recursos para terminarlos; incluso a su término, Salomón debió pagar con parte de su territorio, la deuda externa que había contraído con el rey de Tiro por la provisión de materiales para la obra, como está relatado en 1, Re 9,10-11. Además del templo Salomón también construyó un gran palacio real en la ciudad.