La resistencia del pueblo de Israel ante la helenización llevada a cabo tanto por Ptolomeos como por seléucidas se da en dos frentes uno en contexto de guerra y el otro en un contexto literario. En el contexto de guerra en el año 167- 66 a .c., se da el levantamiento Macabeo. Matatías y sus hijos encabezan una insurrección en todo el país, contra la helenización de este período nos habla los libros de 1 y 2 de Macabeos cuya composición es de los años 117 y 104 a .c., esta rebelión logra su triunfo en el año 163 a .c. con la entrada de Judas Macabeo en el templo de Jerusalén y su posterior purificación debido a la profanación hecha por Antíoco IV (1Mac 4, 36-59).
A nivel literario se escriben una serie de libros bíblicos que aunque no relaten los mismos acontecimientos de la época buscan combatir de forma pacifica el proceso helenizante, así tenemos el libro de Judit ( 160 a .c.) y de Ester (169- 68 a.c), y en la literatura sapiencial el libro del Siracida o Eclesiástico aunque un tanto anterior ( 175 a .c.).; pero la literatura que tendrá su máxima expresión en este tiempo será la Literatura Apocalíptica cuyo nacimiento hay que llevarlo a la época babilónica y posterior desarrollo en el post-exilio, testimonio son las obras de de Isaías 24-27 y 56-66; Zacarías 9-14 y Joel 3-4. El libro de Daniel compuesto hacia el 166 a .c., será la obra más importante de este tiempo, pues recoge tradiciones anteriores, que son leídas en el nuevo contexto de lucha.
La literatura Apocalíptica es una visión de la historia, pero de una historia en crisis, donde se da una lucha entre malos y buenos, entre ángeles y demonios, rodeada de un simbolismo antropomórfico, cromático, numérico y lingüístico, propugnando por una nueva historia que comenzará a partir del triunfo de Dios sobre el mal y la inauguración de una nueva tierra, un nuevo mundo y una nueva historia.
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