- "¡Franciscoooo!"
- ¡Señor...!
Le había dicho que no me llamara "señor", pero él nunca lo entendió. Y todos los días temprano lo saludaba desde mi ventana del cuarto piso gritando su nombre. "¡Franciscoooo!" y el me respondía con alegría "¡Señor...!" mientras lavaba los carros en el parqueo del apartamento.
Nunca conocí a nadie más humilde. Él era del pueblo de Guerra, vino a la capital a buscar trabajo dejando su familia allí; y por una serie de circunstancias terminó trabajando como mensajero en mi oficina.
Nos hicimos grandes amigos, y cuando finalmente pudo mudarse a la ciudad con su familia, comprando a plazos una casita en el proyecto "La Hora de Dios" sentía que estaba en el cielo.
Esta humildad, que no supo enseñar Platón, ni Sócrates, ni Aristóteles, la aprendió Francisco del mismo Señor Jesucristo, quien además le regaló un gozo interior permanente: Siempre estaba alegre y de buen humor.
Pero lo más notable era su sabiduría, cada vez que yo iba a dar una charla a un grupo, le consultaba a él. Y así aprendí qué era lo fundamental sobre el perdón... cuál era el profundo significado de la frase "Dios es amor..." qué quería decir "amarse a sí mismo..."
Era evidente que, gracias a su humildad, había recibido del Espíritu Santo el gran don de la sabiduría.
Me he recordado de Francisco, porque hoy es el día de la Asunción de la Virgen, la persona más humilde y más llena del Espíritu Santo que ha existido. Ella declaró gozosa:
"Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador
porque se ha fijado en su humilde esclava,
y ha hecho en mí grandes cosas"
Y añadió:
"Desde ahora me felicitaran todas
Las generaciones"
¡Y así ha sido!
Yo creo que, si usted está leyendo esto en este momento, es que también en usted Dios quiere hacer grandes cosas para hacerlo más dichoso y feliz que ahora.
EL SEÑOR SE HA FIJADO EN USTED (Lucas 1, 48). Y esa es la razón por la que usted está leyendo este mensaje de amor a su persona. De eso estoy absolutamente seguro.
También creo que posee usted un buen grado de humildad, aunque sea multimillonario, porque los poseídos de su propia grandeza no leen esto. Sólo los humildes.
María es el ejemplo máximo de esta realidad. Por eso "la proclamamos dichosa todas las generaciones"
(Lucas 1, 48)
LA PREGUNTA DE HOY
¿POR QUÉ, SI MARÍA ES TAN HUMILDE, DICE TANTAS COSAS BUENAS ACERCA DE ELLA?
Si nos fijamos bien en sus palabras, veremos que María no dice que ella es maravillosa, dice que Dios ha hecho maravillas en ella.
Ante la alabanza del ángel y luego de su prima Isabel, ella no se envanece. Por el contrario, responde "proclamando la grandeza del Señor", y no la suya. Y expresa su admiración y su asombro de que siendo Dios tan grande, se haya fijado en ella, "su humilde esclava".
Lo grande de María, es lo pequeña que se sabe ante Dios. Ella no se endiosa, no la endiosemos nosotros. Pero sí estemos conscientes de que la madre espiritual de la República Dominicana es la mujer más dichosa y más rica que existe, y que ELLA PUEDE Y QUIERE AYUDARNOS.
- Inicie sesión para enviar comentarios
