3.) La inspiración Bíblica.

Al hablar de Biblia tenemos que tener claro que estamos hablando de la Palabra de Dios puesta por escrito, y este carácter es el que nos hace ver a Dios como el autor principal de la Biblia: Dios pone su Palabra y el hombre los talentos literarios (géneros literarios), que el mismo Dios le ha dado.

Todo es una obra de Dios mediante su Espíritu, por eso decimos que la Biblia es fruto de la presencia y  acción del Espíritu Santo, de ahí lo de libro inspirado. 

Tanto el momento oral como el escriturístico, conforman un único momento de la presencia de Dios en todo el proceso de formación de los libros bíblicos. Pero la Inspiración no solo queda en el origen de los textos bíblicos sino que ese mismo Espíritu sigue vibrando en el texto.